Conoce a nuestros Manuallistas: Brujilda

Volvemos con una de nuestras secciones favoritas: Conoce a nuestros Manuallistas y, de la mejor manera posible, con Celia la persona detrás de Brujilda, experta en ganchillo y macramé.

Nos cuenta que desde pequeña siempre le gustaron las manualidades y que gracias a su madre pudo aprender el arte del ganchillo y macramé con una enciclopedia de punto y costura que les compró. A pesar de su gusto por este mundo, ha dedicado gran parte de su vida al estudio y al trabajo en el ámbito de las ciencias sociales. Celia es antropóloga social especializada en género y ha trabajado como profesional independiente en investigación e intervención social, llegando a países como México o Perú.


Brujilda: el punto de inflexión que cambió su vida

“Llegó un momento en el que empecé a sentir que necesitaba un cambio en mi vida y fue entonces cuando un día, una querida amiga me dijo “mira lo que he hecho” y me enseñó un bolso a ganchillo. Había aprendido a hacer ganchillo y estaba encantada, me contó lo bien que se había sentido aprendiendo, lo genial que se sentía tejiendo y lo satisfecha que estaba con el resultado. Así que hablando con ella recordé que me encantaba crear cosas con las manos y le comenté mi experiencia previa con el ganchillo. Así es como decidimos quedar un día para que me ensañara y ese fue el día en que volví a coger una aguja de ganchillo. Fue amor a primera vista, la sensación de “yo me quiero dedicar a esto” fue inmediata, me veía perfectamente feliz dedicando mi tiempo a crear objetos con mis manos, tejiendo. Siempre me ha encantado hacer cosas con las manos, pero además el tejido me permite desarrollar la creatividad. Esa parte del tejido me entusiasma, siempre he envidiado a las personas creativas y, de hecho, en mi juventud, he probado varias áreas sin demasiado éxito. Me apunté a clases de pintura, exploré la fotografía e incluso durante un tiempo pertenecí a un grupo de teatro hasta que, por fin, a estas edades, he encontrado el área donde mi creatividad se desarrolla con naturalidad, el tejido.”

¿Por qué empezaste con este proyecto?

“Tras esto no dude en introducirme plenamente en este mundo e inmediatamente me compré los primeros materiales básicos. A partir de ese día puedo contar con los dedos de una mano los días en los que no he cogido una aguja de ganchillo. Empecé a aprender las distintas técnicas, gracias a Internet y con grandes canales de Youtube. Esto fue hace unos 4 años y a día de hoy, sigo aprendiendo, es uno de los elementos que más me fascinan del ganchillo, la gran cantidad de técnicas diferentes que existen, que unido a su gran versatilidad hace que parezca imposible aburrirse de tejer.”


¿Cómo fueron tus primeras experiencias?

Desde el principio mi experiencia con el ganchillo estuvo orientada a la venta, así que buscaba proyectos pequeños o medianos para que fueran lo más asequibles posible. La idea de dedicar mucho tiempo a un solo gran proyecto no me llama la atención por el hecho de que el precio, en ese caso, sería demasiado alto. Y la verdad, dedicar todo mi esfuerzo y cariño a una pieza, para que solo pueda disfrutarla una élite reducida es algo que no me atrae demasiado. Como artesana preferiría encontrar a personas que no sólo busquen algo original y único, sino que quieran participar de una economía más humanizada, cercana y sostenible.”

Nos has hablado del ganchillo, pero ¿y el macramé?

“Pues buscando patrones de bisutería a ganchillo me tropecé con un colgante de micromacramé que me enamoró. Fue otro caso de amor a primera vista, del macramé conocía los trabajos más tradicionales, yo misma hice un macetero de niña, pero no conocía la bisutería de micromacramé. Así que me propuse aprender y de nuevo gracias a Internet y Youtube me introduje en este mundo. De esta forma reparto mi tiempo entre mis dos amores del tejido, el ganchillo y el micromacramé. Curiosamente, en macramé disfruto más con el trabajo en pequeñito que con trabajos grandes y eso es justo lo contrario a lo que me pasa con el ganchillo: me resulta más relajante el trabajo con hilos medios o gruesos que con agujas e hilos pequeñitos. Así, de una forma natural, por puro disfrute con el proceso, tiendo a hacer proyectos pequeños, como bisutería, en micromacramé y proyectos medianos, como bolsos y chales, en ganchillo.”


¿Qué es lo que más te gusta de ser artesana? ¿Y lo que menos?

“Lo que más me gusta de ser artesana, está claro que sería el propio proceso de creación, tanto la parte más creativa de diseño, de invención, como el hecho de simplemente tejer. Y lo que menos, pues todo lo demás, la gestión, la venta, el marketing, las redes... Bueno, no es del todo cierto, hay otras cosas que también me encantan como la compra de materiales. El hecho de perderme en una tienda de lanas, hilos o piedras e imaginar lo que se puede hacer con cada pieza, es una auténtica perdición.”

¿Qué crees que es lo más especial de crear tus productos con tus propias manos?

“Pues lo más especial es poder llegar a vender aquello que te gusta y que has podido crear con tus propias manos, pero no sólo por la parte obvia, práctica, del intercambio de dinero. Supongo que si vendiera patatas también me alegraría, pero hay algo más, cuando alguien me compra, lo que esa persona me está diciendo es que valora mi trabajo y lo aprecia tanto que quiere comprarlo, eso me da una sensación única de realización. Creo que forma parte de la condición humana el buscar reconocimiento y aprecio, es algo muy típico entre personas creativas el “mira lo que hecho”. Pero claro, no es lo mismo que alguien que me quiere me diga “cómo me gusta” a que lo haga una persona desconocida y que además lo demuestre comprándolo. Os aseguro que cada vez que compráis a una persona artesana no sólo le dais los medios económicos y la motivación para poder continuar, además le estáis regalando felicidad y alegría.”

¿Alguna anécdota que contarnos o algún proyecto que tengas de cara al futuro?

“La participación en mercados de artesanía siempre es interesante y divertido y me ha permitido conocer a otras personas creativas y establecer lazos de amistad y cooperación. Fue precisamente en un mercado de artesanía donde una compañera creativa, María José de Planeta Tijera, me comentó que estaba pensando apuntarse a un taller de amigurumis y así surgió la idea de que nos embarcáramos juntas y por nuestra cuenta, a conocer todos los entresijos de esta técnica. Así pasamos momentos estupendos en Tonal Kali (una asociación artesanal) experimentando y conociendo el arte de tejer muñecos a ganchillo. Ahora estoy en fase de enamoramiento con estos muñecos tejidos a ganchillo y estos son los últimos artículos que he añadido a mi catálogo y que espero en un futuro poder hacer muchos más.”


Ya has podido conocer un poquito mejor a nuestra amiga Celia de Brujilda, pero si aún así te has quedado con ganas de más, puedes visitar el lugar donde vende todas sus piezas, en la calle Abades 1 de Madrid, “una casa para personas enamoradas de objetos inútiles que ilumanan lo que no se ve: el alma”.

Puedes encontrar todos sus productos y su amplio catálogo en Manualli:

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